domingo, mayo 04, 2014

Amores Clandestinos


Me gustan los amantes de los parques
que se besan sobre la hierba fresca
en el comienzo de la primavera
Homosexuales en la tarde del parque forestal
escondiendo erecciones en sus jeans ajustados
compartiendo secretos públicos
Los escolares en uniforme
que prueban besos con los ojos cerrados
y mientras escuchan la misma canción con sus audífonos
escrudiñan con un oído las pasiones de la ciudad
deseando tanto a su pareja como a todo lo demás
que aún les queda por conocer
Las niñas en jamper que furtivamente abren los ojos
para mirar de reojo a otros amantes de la ciudad
Las obreras que se camuflan en los pastos
para que sus hijos no la vean
probar suerte con un nuevo hombre
quizás este les salga mejor
Los niñitos bien que se pasean mirando las esculturas
y  secretamente quieren ser como los otros
que se aman públicamente entre el arte patrimonial
pero no se atreven a decirlo y se toman de  la mano
cuando los parques de Santiago les piden a gritos
que se acuesten sobre la tierra
y tienten al deseo que siempre pide más
de lo que las buenas costumbres saben permitir
Pero los parques tienen ese encanto
de seducir y poner freno
aunque no faltan los que encuentran un rincón
para terminar con el suspenso.

miércoles, abril 30, 2014

Una muralla invisible en el medio de la nada


Andrea, 21 años, Santiago de Chile. Dicen que los pumas solamente atacan a los lisiados, a la gente que cojea o que camina raro. Mi papá tenía un hermano que se cayó de un caballo cuando chico y se pegó en la cabeza, desde entonces empezó a cojear y perdió un poco la capacidad de habla. Ahora ya está muerto, yo nunca lo conocí. La cosa es que cuando iban al zoológico, porque iban al zoológico, mi abuelo los llevaba todos los domingos al Cerro San Cristóbal, pasaban frente a una jaula grande que había con una familia de pumas y unos árboles de plástico y los pumas se tiraban contra las rejas con las garras abiertas para comerse a mi tío. Primero pasaba mi papá que caminaba sin problemas y ellos como si nada, pero cuando pasaba mi tío arrastrando los pies y con la mirada perdida los pumas se volvían locos y toda la gente que estaba mirándolos se asustaba y se iba. A mi abuelo después le empezó a dar vergüenza y entonces ya no pasaban frente a la jaula de los pumas, pero mi papá se escabullía y se iba solo a verlos y se preguntaba por qué no se lo querían comer a él.

Pedro, 30 años, Valparaíso, Chile. Mi abuelo follaba en la Quinta Normal de Santiago. Una vez se me acercó y se puso a hablarme de sexo, me dio consejos para poder durar más tiempo follando sin eyacular, que pensara en cualquier cosa que no fuera excitante para no irme cortado. Después me contó que con mi abuela cuando eran chicos iban a andar en bote a la laguna de la Quinta Normal y después se metían en los matorrales y tenían sexo, que así se hacía en sus tiempos.

Sofía, 43 años, Santiago de Chile. Yo tenía una tía que estaba loca. Vivía sola en un departamento de un ambiente en el Parque Bustamante y le faltaban muchos dientes de una vez que se trató de matar con antidepresivos y se desmayó. Cuando estaba viva llamaba casi todos los días a mi casa diciendo que se iba a suicidar, cuando no estaban mis viejos me dejaba recados explicando donde estaban las llaves de repuesto de su casa, yo sabía que era para que pudiéramos encontrar su cuerpo, pero no me importaba porque mis papas me habían explicado que lo hacía para llamar la atención. Una vez que dejó de llamar como por un mes me preocupé y fui a su casa a buscarla, esa vez conocí su departamento oscuro y llenó de adornos heredados de su abuela aristócrata. Cuando llegué la encontré vestida y pintada como para salir, pero se veía que no había salido en mucho tiempo de su casa, me invitó a tomar un té y me contó su historia, me dijo que todos la habían abandonado porque estaba loca. La segunda vez que dejó de llamar fue porque se había muerto, pero no se había suicidado. Buscamos la llave de repuesto de la que ella siempre hablaba pero no la encontramos, así que tuve que llamar a un amigo que era cerrajero, no se dedicaba a eso, sino que lo hacía por diversión, cuando abrió la puerta el departamento estaba igual que como lo había visto algunos años antes, salvo que sobre la alfombra del living estaba ella tendida con los ojos abiertos y la cara desfigurada, se había muerto de un infarto.

Camila, 27 años, Temuco, Chile. Los pumas en general no atacan a las personas, pero en el invierno bajan de las montañas y se comen al ganado, por eso a veces en el campo salen a cazarlos con rifles y pistolas. No es fácil cazar a un puma porque son muy sigilosos, pero cuando te lo encuentras frente a frente se quedan pegados mirándote y entonces tienes tiempo para apuntar bien y dispararles en la cabeza o en el pecho, aunque si haces mucho ruido se van corriendo, por eso tienes que tener las pistolas cargadas antes y a veces se disparan y hay accidentes. Hay gente que se come los pumas que cazan, no tanto porque la carne sea rica, sino que por tradición. Además dicen que la carne de león es afrodisíaca y alarga la vida. Otras personas los embalsaman o hacen alfombras con la piel, pero la mayoría los dejan en el bosque con la bala atravesada en la cabeza a que se lo coman los jotes o lo que sea. A veces los cazadores no encuentran al puma en toda la noche, y se emborrachan y más de alguno se pierde y se queda dormido en el bosque, y ahí sí que el puma los ataca, porque están acostados y no son más altos que él. Entonces después los encuentran muertos con las tripas abiertas y el rifle cargado al lado del cuerpo. Yo una vez comí carne de león, en un safari que hice en África, o por lo menos eso me dijeron que era. Una noche nos hicieron una actividad con un chamán, pero se notaba que no era un chamán de verdad sino que solo un show para los turistas. Entonces él nos explicó que las tribus africanas tenían la tradición de comer carne de león para alargar la vida y nos hizo comer una carne cruda que tenía en su morral. No todos quisieron comer, pero yo comí y la encontré rica, aunque pensé que lo más probable es que no fuera carne de león sino que de vaca o de caballo o cualquier otra cosa.

Claudia, 65 años, Santiago de Chile. En Canadá hay unos venados negros y muy grandes, que solamente aparecen en el invierno. A veces se cruzan en la carretera y cuando los autos los chocan mueren todas las personas que van adentro, porque son tan pesados que es como chocar contra una pared, los venados también se mueren por el golpe, aunque a veces logran terminar de cruzar y meterse en el bosque antes de morir por las hemorragias internas. Entonces después cuando llegan a sacar el auto lo encuentran aplastado como un acordeón en el camino como si hubiese chocado contra una muralla invisible en el medio de la nada.